El Centro de Neurodivergencia “TEAcompaña”, dependiente del Departamento de Salud de Quillota, cumplió su primer año de funcionamiento con una jornada comunitaria e inclusiva realizada en sus dependencias, en la que participaron alumnos de establecimientos educacionales de la comuna junto a usuarios del centro y sus familias.
Para la ocasión, el equipo de profesionales del centro habilitó distintas estaciones vinculadas a la estimulación y la experiencia sensorial, además de actividad física, pensadas para fortalecer los vínculos, la inclusión y el sentido de pertenencia de los asistentes. La jornada cerró con una celebración de cumpleaños en la que se compartieron alimentos y bebidas, y los participantes dejaron mensajes, dibujos y saludos en un mural de aniversario habilitado especialmente para la ocasión.
La psicóloga del centro, Carolina Leiva Huerta, explicó que la actividad buscó acercar al centro a la comunidad de una manera distinta a la habitual. “Organizamos una fiesta de cumpleaños literalmente para desarrollar una actividad junto a tres grupos de la población de usuarios nuestros, un jardín, un colegio y también usuarios del centro para favorecer la interacción y la cercanía con la comunidad. En la fiesta de cumpleaños pudimos compartir el espacio bailando, compartiendo con los colegas de trabajo, con los usuarios y colegios que vinieron”, señaló la profesional.
Sobre el balance del primer año de funcionamiento, Leiva lo calificó como positivo y marcado por numerosos desafíos: “Ha sido un gran proceso de aprendizaje, un gran año de conocimiento, de nutrirnos, de experiencia. Ha sido muy enriquecedor para nosotros. Estamos muy agradecidos con nuestra población de usuarios y también con el entorno, con la comuna, con los colegios, con los lugares de APS que han colaborado también para construir esta nueva red”, afirmó. En ese mismo sentido se manifestó Cecilia Fuentes, vecina de la localidad de Boco que asistió junto a su nieto de 7 años, usuario del centro: “La experiencia ha sido súper enriquecedora porque el equipo tiene una paciencia única, la voluntad y la llegada que tienen con los niños. Aquí se aprende mucho, porque ellos dan una puntadita y el otro resto corresponde a los papás o a la familia que esté con el niño. Mi nieto desde el tiempo que está aquí ha mejorado bastante”, comentó.
Desde su apertura, el centro —dedicado a la atención integral de niños, niñas y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), otros trastornos del neurodesarrollo y alteraciones músculo-esqueléticas— ha atendido a 407 niños, niñas y adolescentes, de los cuales 228 completaron sus Planes Terapéuticos Integrales, con un promedio de entre 10 y 20 sesiones en un plazo máximo de seis meses. El establecimiento mantiene además una alianza con la Unidad de Neurología del Hospital Biprovincial Quillota Petorca, que realiza una consultoría mensual para la revisión de casos y controles pendientes. Para acceder al centro, que funciona en calle O’Higgins N°493 y cuenta con un equipo de 2 médicos, 1 kinesiólogo, 1 fonoaudiólogo, 3 terapeutas ocupacionales, 3 psicólogos y 1 trabajadora social —además de la enfermera a cargo, Sonia Parejas Guerrero—, los padres o cuidadores deben acudir primero al médico del centro de salud donde estén inscritos y presentar los antecedentes del diagnóstico de autismo para que el profesional curse la derivación correspondiente.

