La tasa de desocupación nacional llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio de 2026, según la Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el nivel más alto en cinco años y el cuarto trimestre consecutivo sobre el 9%. El dato fue analizado por José Irrázabal, doctor en Economía y jefe de la carrera de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Valparaíso, quien advirtió que detrás de la cifra hay 981.044 personas desocupadas en el país, un 10,4% más que hace un año, mientras el empleo cayó 0,2% interanual, la primera contracción desde 2021.
Para la Región de Valparaíso el panorama es más severo que el promedio nacional: la desocupación regional alcanzó 10,4% en mayo-julio, con un alza de 1,7 puntos en doce meses, ubicándola entre las ocho regiones del país que ya superan los dos dígitos. Irrázabal precisó que la tasa femenina en la región llegó a 11,4% en el último trimestre con desagregación oficial por sexo, frente a 9,7% en los hombres, y que la provincia de Marga Marga exhibe la peor cifra de informalidad de la región, en un rango que va de 28,5% a 28,9%, por sobre el 26,5% nacional.
Según estimaciones extraoficiales citadas por el académico, en el Gran Valparaíso la desocupación bordearía 10,6%, por sobre el promedio regional, con una tasa femenina cercana a 11,5% —afectada por la pérdida de plazas en comercio, servicios y manufactura— y una masculina en torno a 9,6%. La informalidad en la conurbación llegaría a 29,1%, empujada principalmente por el comercio ambulante y los servicios independientes en las comunas centrales de Valparaíso y Viña del Mar, lo que dirigentes vecinales y gremiales vienen advirtiendo hace meses.
El académico atribuyó el deterioro a factores estructurales que van más allá del ciclo económico: la falta de infraestructura de cuidados que empuja a mujeres hacia la informalidad, un desajuste entre la formación técnico-profesional y la demanda laboral que golpea a los jóvenes —cuya desocupación nacional bordea el 24,9%—, barreras para convalidar títulos de la población migrante pese a su menor tasa de desempleo, y una reinserción laboral más lenta para los mayores de 55 años. A ello se suma, dijo, una matriz productiva regional concentrada en actividades cíclicas como el puerto, el comercio y el turismo, con poca diversificación industrial.
Frente a ese escenario, Irrázabal planteó que los subsidios a la contratación e inversión pública anunciados por el Gobierno son necesarios pero insuficientes, y propuso una agenda que incluya fortalecer el sistema de cuidados, modernizar la capacitación técnico-profesional según las necesidades de la industria local, agilizar la validación de títulos de profesionales migrantes, crear programas de reconversión laboral para mayores de 55 años y territorializar las políticas de empleo según la matriz productiva de cada región.
Fuente: Comunicado de prensa de Universidad de Valparaíso

