Un estudio liderado por académicos de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso concluyó que las personas de 60 años o más que realizan ejercicio físico de baja a mediana intensidad, en sesiones grupales y con implementos cotidianos como sillas, cuerdas o toallas, obtienen mejores resultados en velocidad de marcha, resistencia muscular y adherencia a la actividad física que quienes entrenan solos y con máquinas de alta intensidad. Los hallazgos, presentados en el XXIII Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría realizado en Ámsterdam, fueron el único trabajo latinoamericano expuesto en su área.
La investigación forma parte de un análisis interdisciplinario que aplica el Protocolo ViviFrail, un programa internacional orientado a prevenir la fragilidad y el riesgo de caídas en personas mayores. La iniciativa nació en 2023 como una tesis de la kinesióloga Pamela Soto, en colaboración con el Centro para el Desarrollo del Adulto Mayor Gerópolis UV, y hoy reúne a un equipo de académicos y estudiantes de distintas escuelas de la universidad, entre ellos el kinesiólogo Carlos Vargas, quien expuso los resultados ante especialistas internacionales.
La primera fase del trabajo evaluó a un grupo de 40 personas de entre 60 y 89 años que participó durante 2024 en ciclos de tres meses con 24 sesiones grupales guiadas. Según explicaron los investigadores, la totalidad de los participantes aumentó su velocidad de marcha y resistencia física, mientras que ecografías de cuádriceps mostraron una reducción significativa de la infiltración de grasa en el tejido muscular en el 99% de los casos, junto con mejoras en marcadores biológicos relacionados con el estrés oxidativo en el 95% de los evaluados.
Para los responsables del estudio, el hallazgo central es que un esquema de ejercicio funcional de intensidad media a baja, de bajo costo y realizado en compañía, puede generar beneficios biológicos similares o superiores a las rutinas de alta intensidad con máquinas, además de favorecer una mayor permanencia de los adultos mayores en el programa gracias al componente social de las sesiones grupales. El equipo ya trabaja en nuevas cohortes y en el diseño de protocolos de fuerza propios para los próximos ciclos.
Fuente: Comunicado de prensa de la Universidad de Valparaíso



