En la jornada participaron Vanessa Kreisel (fonoaudióloga, UV y cofundadora de FUAN), Evelyn Ruiz (terapeuta ocupacional, Centro CATOI) y Paula Araya (kinesióloga, UV), quienes coincidieron en que la mayoría de las personas autistas autovalentes enfrentan una marcada incoherencia entre sus capacidades y los contextos sociales y laborales, frustrando su integración plena debido a políticas públicas insostenibles y barreras actitudinales.
Vanessa Kreisel destacó la urgencia de superar las barreras organizacionales y culturales que han invisibilizado el autismo durante décadas. Según la especialista, es fundamental que los profesionales de la salud y la educación se hagan cargo de esta situación, generando colaboración interdisciplinaria y redes de apoyo que promuevan la autonomía y el autorrespeto. Enfatizó la necesidad de un modelo social y ciudadano que incorpore a las familias y comunidades.
Por su parte, Evelyn Ruiz centró su análisis en la necesidad de abordar los desafíos de los adultos autistas, no solo de los niños. Argumentó que el «desgaste» que experimentan los adultos al intentar encajar en la sociedad, sumado a la falta de espacios de adaptación social, representa un punto de inflexión no abordado. «Debemos trabajar para que surjan iniciativas que fomenten y faciliten la participación de las personas con autismo, pues de lo contrario lo único que se logra es que sus expectativas se transformen en irreales», afirmó Ruiz.
Finalmente, Paula Araya, especialista en neurorrehabilitación, subrayó la importancia de generar instancias interdisciplinarias que aterricen la investigación a las necesidades reales de las personas autistas y sus cuidadores. Explicó que la investigación debe incluir la percepción ecológica del entorno para tener validez y traducirse en políticas públicas efectivas. Araya concluyó que el trabajo interdisciplinario debe expandirse a los sectores educativos y de salud, superando las barreras entre profesionales para responder a las leyes de inclusión vigentes en el país.








